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jueves, 21 de abril de 2011

A propósito

Hoy también va a llegar y va a abrir una por una las cortinas. Hoy, jueves, veintiuno de abril, también va a llegar hasta este lugar. Esta es la sensación que tengo y no otra, que me saque el entusiasmo y la seguridad. Abrirá la reja (yo no veré nada con las cortinas cerradas), abrirá la puerta, correrá primero esta cortina que ahora mismo veo plegada, pero que estará acomodada a propósito para que cuando llegue pueda abrirla. Entrará. Irá hacia su derecha y correrá otra cortina más, la que está sobre la ventana cercana a la escalera que va a la planta de abajo (quizás también abra el postigo de esta ventana). Ya habrá luz en este tenue lugar, en esta aburrida habitación, pero no conforme con eso va a caminar hasta la segunda puerta (la que una vez puesta la traba queda fija) y abrirá también la tercer cortina, para después seguir por la que cubre la ventana que tengo justo al frente, por la que puedo ver el portón que da a la calle. Iriarte 1585 es la dirección. La pared de afuera es blanca y tiene un cartel con el nombre del edificio. Yo estoy adentro, con una seguridad que me inquieta. Son las 11:57 de esta mañana de este jueves de este otoño. Pocas veces las seguridades me inquietaron tanto. Después de la luz van a ser protagonistas la sonrisa de ella, sus chistes, su humor ácido, su ciclotimia, sus sí y sus no. En esa tarde de este jueves de este otoño que no tarda en llegar, los ojos acaramelados, marrones almendra (es un doble sentido que le encante el helado de almendras) van a sacudir de nuevo el tedio de este lugar. (O sea, el brillo de ella y la luz de afuera van a sacudir a este lugar conmigo adentro). (O sea, todo lo que ella tiene va a sacudir lo que me ha quedado, lo que me he quedado a ser en esta historia).

jueves, 9 de abril de 2009

Sueño

Levantarse de la cama es pedirle permiso al sueño.

El sueño es ese lugar intangible, difícilmente recuperable, donde surgen situaciones inventadas, deseadas y temidas, vividas, olvidadas. Cuidadosamente, los despertantes nos encargamos de agarrarlo de una puntita, de traerlo, de que no se resbale por las yemas de los dedos apretados, aferrados a lo que acabamos de inventar, memorizar, desear, temer, o sobrevolar... Despertantes, hombres y mujeres, mojados, agitados, excitados, horrorizados, extenuados, apresurados y movilizados, queremos seguir en ese mundo gris azulado sin volver a los colores rutinarios de la mañana impredecible. Queremos aferrarnos a nosotros mismos, a lo que elucubra nuestro 'nosotros mismos' cuando pinta, con grises azulados, distintos paisajes y momentos.

Sinceramente, no quise pedirle permiso...

miércoles, 4 de febrero de 2009

El esqueleto del mosquito/1

(Una pierna se cruza arriba de otra. El pie apenas alcanza a moverse. La mirada acompaña el lunar del talón izquierdo.)

Ya pasamos por acá. Sufrimos, por acá. Me dije.

Pienso: cuando uno se vuelve preso, de la Ley, de un cuerpo, de un lunar, de lo que sea, la desolación suele jugar despacito, como con un ovillo, al lado de los dedos que crujen e intentan recuperar pizcas de libertad. Cuando uno se vuelve preso de un pie que se mueve, despacio, con un lunar, un izquierdo, tiene que saber que las libertades son compartidas.

Cuando pasé la mano y la espalda me gritó con durezas extrañas, como pequeñas montañitas a las que se las suele llamar lunares, o pecas, y sentía que cada pliego de esa piel se erizaba, y que ese temblequeo desembocaba en la entrepierna, y mis pulsos sanguíneos sobrevolaban la oscuridad de lo desconocido, sentí que mis peligros, hasta ahí aquietados en los bolsillos del calzoncillo, se acrecentaban de repente. Imaginé tus ojos, ahí cuando se erizaban los lunares, y pude pintarlos del color que yo quise, y pude mirarlos sin temblar, y pude retarlos y pedirles que se callen y no me griten más, y pude sentir sus olores, y esos ojos me volvieron más vulnerable que nunca, y, y, y...

Y de repente me denunciaste con otra caricia, y otra, y otra. ¿Cómo hago -pensé- para dejar de temblar a tu lado y parecer más íntegro que de costumbre? Pero no encontré manera.

Ahí tus ojos... Desembocaron todas mis memorias, mis fuerzas, mis durezas, mis pasiones; en un lunar, en un pie, en una pierna, en la entrepierna.

Y luego me corriste. Y nos corrimos.

Así estamos, como los esqueletos de los mosquitos que se entrampan en las telas de arañas. Esperando. Delatados. Mordiendo lo único que nos queda: la esperanza de devorarnos del todo.

Y las libertades, definitivamente, son compartidas.

lunes, 2 de febrero de 2009

Domingos

Cuando me aventuré y lo dije [ver], jamás imaginé que tan temprano iba a sacudirme de semejante manera. Todavía tengo secuelas.

La lluvia de Cuba no es tan dulce como la de Córdoba. Me corrijo: la lluvia de Cuba no es tan dulce como la del domingo pasado en Córdoba. Corrijo nuevamente: la lluvia de Cuba es dulce pero le gana en dulzura la que cayó en Córdoba el domingo madruguero.

Casi puedo volver a tocar la humedad del día. Casi que olvido por un instante el sabor que mi imaginación construye de la lluvia cubana.

A veces, cuando los domingos llueven, las grandes cosas quedan pequeñas. No importa qué tipo de cosas sea... Yo todavía tiemblo.

lunes, 10 de noviembre de 2008

De ojos negros

Lunes de tarde mojada//

Sin ella/
sin ella.

Milagros: ilumina mi habitación/
mi habitación iluminada, Milagros.

Pocas veces pensé/
(el sistema, el sistema)
que la felicidad...

Conté hasta diez/
no me cerraban.

Cálculos/

Hay una crisis
una gran crisis/
Milagros;

¿Cuatro años y medio?/
y el Doc dijo que eras grande/
Milagros.

Que la felicidad pudiera/
Milagros/
tener ojos tan pequeños.

//Hermosos.

lunes, 25 de agosto de 2008

Domingos

Los extraño.

Quizás el próximo salga a buscarlos.

viernes, 23 de mayo de 2008

A mi hermano el menos cursi

La distancia es una maravilla: desespera como tranquiliza: mucho.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Domingos

La libertad de descansar sobre la alegría de haber estado cansados y que ese cansancio valiera la pena. Tirados, los dos, en una cama. Sin esperar si quiera una llamada (que igualmente llegaría) y espiando a los demás por las hendijas de la persiana, mientras uno dentro del otro siguen oliendo a nuevo y sintiendo por doquier.

jueves, 13 de marzo de 2008

Trece y medio

La de tristeza que a uno le impregna la desconfianza. ¡Lástima!

Trece

¡La de alegría que a uno le produce la felicidad! ¿Cierto...?

Domingos

La lluvia que cae en la Cuba de Raul, no tendrá nunca el sabor de la que ahoga a una Córdoba de Juan [bio]. Mientras llueve mucho, cuento tres en mi cama (que ha dejado de ser mía). Parece que los impares me sientan bien. Y afuera no llueve como en Cuba, pero llueve.

lunes, 3 de marzo de 2008

Domingos

Carnavales 2008, la resistencia alegre de los colores que laten con tambores y repican con redobles. Pues, si haber no ido hubiese sido una calamidad, no haber bailado hubiese sido un extremismo. En medio de la mudanza y la alegría, en medio de miles de expectativas que comienzan a ser historia, Bella Vista y el Paseo de Sobremonte se fueron vistiendo de gritos y saltos, de baile y poesía, de teatro y sorpresas. Resistieron por todos lados, por todas y todos los que, tan golpeados, se quedaron sin fuerzas para resistir. Mientras, en medio de todo, yo bailaba.

viernes, 29 de febrero de 2008

Contrariado

Te iba a decir que no vinieras cuando ya estabas adentro.

jueves, 28 de febrero de 2008

Eufemismos

Cuando un cordobés te diga: "(...) entonces lo cagué puteando. Después, me dijeron que iba a estar para el lunes", no le creas la primera parte.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Periodistas Honoris Causa de la Voz del Interior

Cuando dos personas se pelean, o más, el resultado siempre es una solución al conflicto; y más allá de la lógica barata, la frase es bastante esperanzadora entre medio de tanto periódico vestido de crónicas amarillas, rojas y azules.

lunes, 25 de febrero de 2008

Domingos

El hombre nuevo, el mismo del que hablaba el Cte. E. Guevara, no es el que se hace cortar el pelo sino el que cambia de peluquero.